La noche es demasiado profesional para dejarte huir sin pagar precio. Te envuelve en sus manos de jazmín arrancando violetas de las macetas de la calle mayor. No eres nadie, nadie eres ante ella y su profundo erotísmo olor mostaza, agrio, salado, doloroso…
La noche me atrapa bajo el flexo de mi cuarto. Luz que invita a soñar con piratas patapalo, princesas de cuentos viejos y niñas en minifalda de cuadros… todo vale, todo soy, todo tengo… morir, vivir, saltar, correr, llorar, reír, ser… nadar en el fondo de unos ojos negros como el fin del túnel de los cautivos… tal vez sea buen momento de tirarse a las trincheras de almohadón y cuenta nueva, mañana será otro día, y si no, no me da pena que achicharres tu vída y tu ser a la parrilla, aderezándolo con polvo de estrella de la mañana, de nariz y de miel sana, de locura entretenida.
13 noviembre, 2005 at 2:57 pm
Tal vez… Pero tan sólo es eso, una probabilidad. La noche nos juega -a veces- malas pasadas.
Besossss
20 noviembre, 2005 at 2:47 pm
te echo de menos