En la calle de atrás

donde sólo llegan rumores

Mafalda y Él

Mafalda no tiene papá conocido. Cuando la escuela hace garabatos con forma de familia, dibuja a su mamá y a un señor alto, y muy moreno. Mafalda grita, juega, canta, baila, corre por el parque con sus amigos. Mafalda ríe con algún diente de menos, abriendo sus ojos negros como lunas llenas a medianoche. Mafalda llora cuando Pedro no comparte sus juguetes. . Mafalda sólo tiene seis años, vive feliz.
Él no tiene nombre ni hija conocida. No tiene trabajo, ni estudios que nadie pueda nombrar. Él es callado, alto, moreno, serio. Él sube todas las tardes al parque, para acompañar a su sobrinita, y juntos gritan, juegan, cantan, bailan y corren entre los columpios y las flores. Él la mira, sonríe, intenta abrir los ojos para atraparla para siempre cerca de sí. Él llora cuando ella llora. Él ríe cuando ella ríe. Él oculta su edad, pero es feliz cuando ella es feliz.
Y yo me escondo, entre los árboles y bajo las flores, sobre el columpio rojo de cartón. Y los observo, y también sonrío. Porque algunas cosas me demuestran que existe Dios.

3 Comentarios

  1. Si, el problema es que por cada cosa que te demuestra que existe, los periódicos te muestran veinte que demuestran lo contrario… Perdón por el cinismo.

  2. Si, atisbar y ver la realidad cuando está desprevendia, es la maravilla de la vida.

  3. Hoy le he comprado a mi hijo su primer Mafalda y vamos a ver qué le parece.

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