A la tercera llegó,
la llamada cargada de silencio.
Ni un “yo a ti” marchito,
volvió el pensamiento circular.

No poder contenerlo
y saberse perdido en una sonrisa.
Si ya duele, ¿qué será lo siguiente?.
Tal vez curación lenta.

Enamorarse nunca fue tan complejo,
ni tan duro,
ni tan a destiempo.

Se acerca el día,
de chocar cuerpo con cuerpo,
tripa con tripa,
corazón con cabeza fría.

Y acá sigo agarrado a mis penas,
con ratones que muerden,
con forma de complejo.

Inseguridades varias y pocas certezas,
como las que me empujan inconscientes,
a cerrar años duros en tierras bajas.

Asumir la inmolación,
el delirio.
Romper la brújula,
abandonar el timón a su suerte.
Chocar contra el hielo,
contra los acuerdos.

Jugar a controlar la vida,
yo, que soy un kamikaze.