No hay palabras, sólo tristeza.
Sin respuesta, sin razón, sin alevosía.
Sólo la nada, que no es poco.

En tiempos de alegría, lágrimas.
Y allá, seguro están riendo.
Y acá el sentido se pierde por la basura.

Y tú en tu casa, tal vez, o aquí al lado.
Y te olvidas de recordar lo que quisimos.
A la noche, a la sonrisa, al cruce de los caminos.
Pero no estás, ni presente ni en la ausencia.

No entender ni lo que entiendo por sabido
Puchero facíl ante comidas robadas
Flecha rota, partido el pecho, nunca vivo
Tal vez lo intente, por qué no… pues nada pierdo

Las viejas canas me servirán de trapo seco
y la muerte caminará en mi ausencia
Ven vil mañana, y llévame lejos
Mas esta noche, yo estaré alerta

Que la magia sea punto y seguido de tus horas, que las sonrisas te condenen de por vida y te obliguen, para siempre, a ser feliz.