Días de letargo que se esconden, tras los pliegues de colchones de primera. Atrapados en murmullos de desgana, enlazados en borrón y cuenta nueva.

Días de letargo que son noches, con estrellas apagadas por el miedo. Es cansancio de barreras incompletas, es la piedra en que tropiezan mis desvelos.

Días de letargo en mis ojos, amarillos y cansados por el ruido. Ojos ciegos ante el Mundo y ante el vino, más que hartos de amagos de suicidio.

Días de letargo son cuchillas, son comida y energías agotadas. Es camino del bastón sin peregrino, es el fruto del destino y de la nada