El silencio es, en ocasiones, la palabra adecuada.
Un abrazo es, a veces, la palabra exacta.
Una sonrisa en, tal vez, la palabra buscada.
Una mirada es, también, la palabra clave.

Una visita es, o no, la palabra de ánimo.
Un amigo es, cómo no, la palabra oculta.
Una mano es, dicen, la palabra confianza.
Una llamada es, ya ves, la palaba amada.

Un suspiro es, por fin, la palabra tristeza.
Una lágrima es, después, la palabra dolor.
Una carta es, y bien, la palabra me acuerdo.
Una caricia es, siempre , la palabra estoy.

Sabes que estoy, que estamos, con vosotros, con él… contigo