Ahora ya es tarde para echarme atrás. He alquilado mi vida por cuatro monedas en forma de euro gris y no quiero, que me controle mi propia mala suerte. Ahora que no tengo a quien no me planteo ni tener, que me falta el empujón para avanzar, y esa mirada que me hacía ser mejor.
Ahora, no queda otra solución que echar a andar, a pesar del chucho que no deja de mordisquearme el talón izquierdo, no queda otro remedio que mirar arriba y soportar la mirada del sol, hasta que la luna llegue a despertarme.