Sí, lo reconozco, te quiero. Sí, lo reconozco, me acuerdo de tí. Sí, lo reconozco, tal vez yo no sea el prototipo ideal de amante pasado y hermano futuro. Sí, lo reconozco, en ocasiones me siento tentado por esos labios que un día fueron míos. Sí, lo reconozco, tal vez sea demasiado egoísta para verte crecer.
Me entristezco cada vez que tu te enfadas por cualquier vocal desencajada en alguno de los rótulos de neón que alumbran en la noche de mi ciudad. Me enfurezco cada vez que aquel del que nunca me fié te hace llorar por cualquier falso beso arropado por la mirada de la luna que nunca nos verá enamorarnos. Fantaseo contigo en las noches en que me falta la caricia de turno que me haga aguantar un día más. Sonrío al verte esperandome como abuela piadosa a misa de una…
E intento arrancarte una sonrisa mojada en lágrimas secas por medio de cuatro palabras escondidas en el fondo de un cajón. Y te repito que siempre serás única en mi vida, aunque ahorre mil palabras hacia ti. Y cuento los días para verte, y poner en juego nuestras vidas, desafiando al destino otra vez.