Son una panda de simples. Reducen todo al amor, a estar enamorado… Simples… más que simples… ¡ Y encima suponen que todo lo que me pasa por la cabeza es por «mal de amor»!… Escuchenme, yo sufro por ustedes, yo muero por este sistema que intentan imponernos, por el odio que generan sus corazones sedientos de poder, de dinero… Desde hoy no quiero saber nada de ustedes, me voy, sí, huyo… desaparezco, me olvido de todo lo que me han hecho pasar…
A partir de este momento no seré más que el polvo que mancha sus zapatos, que el aire que les envuelve en cada una de sus mañanas taciturnas… Pero óiganme y no se olviden, no se olviden que no será tan fácil arrancar mis ladridos de sus conciencias liberales, de sus morales del libre albedrío.. les gritaré en el susurro del viento a la hora de la siesta, les arañaré en cada rayo de luz frágil en la tarde, les golpearé en cada gota de lluvia de primavera…
Desde hoy les odiaré, me temerán, les destruiré… poco a poco, con azotes tímidos a su estructura de cimientos de hojalata… les derribaré, y acompañado de un ejército de mariposas conseguiré su rendición, temeran por sus almas, llorarán y suplicarán perdón… tal vez entonces sea demasiado tarde.