Ella llora, no sabe, no contesta. Se siente hundida en su propia fantasía cotidiana. Se cree vendida por aquellos que un día llegaron a jurar que morirían antes que verla inundarse en su ego personal.
Ella llora, no sabe, no contesta. Y muere todo lo que le hacía continuar. Está confusa y no sabe si merecerá seguir andando sin conocer donde está el final.
Ella llora, no sabe, no contesta. No hay respuesta a lo quieres preguntar. Entre el desorden que abruma su corazón, hay un resquicio de un futuro algo mejor.
Y Ella llora, no sabe, no contesta