Y pienso en vos.
En las noches tristes.
En las alegres.
En las mañanas en solitario.
También en las que me acompañas.
Y pienso en vos.
En los “te quiero” a medias.
Entre susurros y gemidos.
En el silencio.
En el ruido.
Y pienso en vos.
Como una obsesión suicida.
Como un misterio de la vida.
Como un impulso atroz.
Y pienso en vos.
A mil kilómetros o a un milímetro.
Sobre mi y dentro de mi.
Dentro de vos.
Y pienso en vos.
Y ojalá también me pienses.
Para encontrarnos en el marco de las ideas.
De los sueños.
De las ilusiones marchitas.
En este verano que termina mañana.
O quizás en año nuevo.
O quién sabe cuando…