Apareció en silencio. Locura transitoria de corazón contento. Revolución inconsciente de pasión de contrabajo. Muerte súbita. Vida esquinera. Poesía y marxismo.

Apareció en silencio como aparecen los mejores momentos, los mordiscos salvajes, las noches estrelladas. Trepó a la altura de la nuca y se instaló en la tripa derecha, entre las ansias de libertad y las clavículas sensibles.

Detuvo el tiempo. Labios húmedos en almas secas. Jadeos borrosos en noches eternas que pasaron más allá de las doce. Atrapado entre los dientes de una sonrisa, carcajada repleta de ternura.

Inundó con espíritu rebelde y materialismo actualizado, contagiando la ilusión de los caminos de tierra y de los ríos que bañan valles cargados de historia. Tu espalda por bandera. Patria o muerte.

Física y química. Pasión y respeto. Honrar a los momentos mágicos de la existencia. Correr entre margaritas al abismo, o a puentes que llevarán a versos nuevos y rimas baratas.

Ver amanecer a diez mil kilómetros. Sonreír como tonto. Morirse de deseo en caminos que llevan a Macondo.  Noches en vela, sólo por verla. Ilusión que ahoga. Cosas de la vida.