Se fue a la mierda.

Amnesia selectiva dicen unos.

Pero yo prefiero llamarlo así.

Claro y conciso.

Sin tapujos.

Se fue a la mierda.

 

Ya no lo recuerdo.

O no quiero recordarlo,

que para el caso es lo mismo.

 

Ni los besos.

Ni el cariño concentrado.

Ni la complicidad.

Ni la magia.

 

Borrón y cuenta nueva.

Como quien archiva una causa.

Como quien termina de ver Juego de Tronos.

Al armario.

A la estantería del fondo.

Se acabó.

Se fue a la mierda.

 

Tampoco está el vacío.

Ni la felicidad extrema, eso es claro.

Lo poco que recuerdo es tristeza.

Lágrima.

Llanto.

Tristeza.

 

Hago un esfuerzo, uno más.

No lo consigo.

No soy capaz de vivir ninguno de los capítulos

de ninguno de los siete tomos de esta historia.

Como una película vieja.

Como una borrachera demasiado buena para ser verdad.

Como ese plato de pasta que sólo alcanzo a recordar por la fotografía.

Estuve y no estuve.

O tal vez no estuvo el yo que soy ahora.

¿Quién sabe…?

 

Pero una cosa es segura.

Tal vez me llames radical, es posible.

Te aseguro que es inconsciente.

O demente.

Te aseguro que no practico la cordura.

O dirás que tengo amnesia selectiva.