Y a estas horas,
en las que los miedos muerden los tobillos,
los nervios susurran a la nuca,
y los celos amenazan con volver.

A estas horas,
es cuando preferiría verte,
sentirte cerca en las horas muertas,
caer con vos y, tal vez, tardar en levantarme.

Atrevámonos a la valentía,
o a dejarnos llevar por los rumores,
que sí se puede,
que los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias,
ni a revoluciones,
con las sábanas como campo de batalla,
y las calles como arcilla para los sueños.

La espera es dulce,
las horas largas,
el cansancio eterno,
y las barreras casi infranqueables.

Pero mantenemos el tipo,
hacia un horizonte de desconcierto,
entre envidias y anhelos fríos,
verdades a medias, palabras marchitas,
corazón contento,
sonrisa infinita,
y entre los temores,
te quiero y te pienso.