Camarada incansable.
Te escribo para decirte que el tiempo no me mata.
Que hay luna en este cielo gris, donde agonizan las estrellas.
Que aún llueve. Que el frío sigue. Que las noches parecen infinitas.
Compañera escritora.
Que no relea tus versos no significa desidia.
Que te añoro, de verás.
Especialmente en las tardes tristes,
y en las mañanas a las que les falta una sonrisa
Compañero de lucha.
Que sepas que te pienso pese a no escribirte.
Que las ideas siguen intactas y el corazón latiendo.
Que necesito tu abrazo.
Y algo de exceso de vez en cuando, con mesura.
Compañera de sueños.
Necesito perderme, pero contigo.
Hablar con las tripas fuera, como cascada de historias.
Planear futuro, destripar pasado.
Llenarnos de versos.
Camaradas inertes.
Que mi ausencia no es falta de pasión.
Ni mucho menos de amor loco hacia ustedes.
Que estoy bien. Que respiro.
Que a veces engordo y otras no.
Que leo poco y me avergüenza.
Que duermo con puntos suspensivos.
Que es duro despertar en las mañanas.
Sobretodo cuando vives a contrapelo.
Que sonrío. Y a veces lloro.
(menos de lo que estaba acostumbrado)
Que me explotan lo justo.
Que aprendo.
Y que en noches como hoy, escribo,
porque te echo de menos.