Son esas cosas,
de no caminar nunca solo,
de abandonar y salir siempre del lodo
de dejar a la tristeza partir.

Son esas cosas,
las que no entran en nuestra casa,
que maltratan los pasos de lata
que descartan lo bueno de huir.

Son esas cosas,
que protegen de perros sedientos
de esperanza y tal vez del intento
de arreglar eso que se rompió.

Son esas cosas,
los gruñidos maltrechos de invierno,
las palabras más altas que ciertas,
el camino más largo a seguir.

Son esas cosas,
que te hacen volver a la tierra,
a ser tú entre mierda y tiniebla,
a dudar descartar la verdad.

Son esas cosas,
que arrancan sonrisas idiotas,
que eternizan minutos y notas,
melodías que hay que escuchar.

Son esas cosas,
las que aún entran en la mochila,
las que suenan en muchas esquinas,
en caminos aún por andar.

Son esas cosas,
que apuntala por cada silencio,
que aterrizan por cada mirada,
estas ganas de nunca parar.