Noche, silencio, desolación… caminos que no van a ningún lado, heridas que no cierran bajo trapos que apestan a orín y rebeldía. Caída, sangre, cansancio… lenguas entrelazadas bajo el techo de un refugio escondido entre las canas que se estiran tras las huellas del vigía…
Asco, dolor y cuenta nueva, y sonrisas frías de inocencia, que se esconden bajo faldas más que cortas, que entredejan ilusiones poco ciertas… Carantoña, con desprecio y mala sangre, y sonrisa del cajón de hipocresía, manos lentas que describen la amargura, de esperar en soledad un nuevo día.
12 febrero, 2006 at 3:39 am
…y así seguimos…por cierto..hay cosas que nunca encajan, y sin embargo funcionan…