Historias del despertador de un hotel
Silencios que se reparten al por mayor
Vidas que no encuentran en lo que creer
Caminos con destino el contenedor
Luces escondidas en esta ciudad
Labios con sabor a coco y miel
Nunca esperes que no te va a tocar
Nadie es libre de un día a granel
Desesperaza, desilusión por afrontar nuestra aventura
Demosle un poco de color
Verde futuro, rojo pasión y color de la azucena
Para verlo mejor
Para verlo todo un poquito mejor
Ausencia de proyectos por hacer
Horas malgastadas en el bar
Luces que no acaban de brillar
Recuerdos incapaces de olvidar.
Noches que parecen lluvias de abril
Lunas que no dejan de llorar
Círculos de los que nadie va a salir
Nuevos golpes duros a encajar
Mil preocupaciones en un sinvivir
Caminos ocultos por el mar
Mar de las lágrimas que caen en almohadón
Ausencia de sal para endulzar
Soledad oculta en la multitud
Labios mordidos por sufrir
Ni en la madurez ni en la juventud
Estas libre de un día a granel
27 octubre, 2005 at 10:04 am
Desgraciadamente todos tenemos a menudo (algunos más que otros) días de granel pero, también es verdad, que se alternan con días magníficos, días en los que parece que todo tiene un sentido y un por qué, días por los que merece la pena sobrevivir al granel.
Besos desde el monte 😛
27 octubre, 2005 at 2:17 pm
Esos días son pcos comparados con los que nos hacen sentirnos vivos!!
Un saludo!