Antes de nada.. les ruego disculpas…Y al pasar por la sección de panadería, el niño dijo a su madre… -¡ Mami, mami comprame una Napolitana ¡-
La madre sonrió por la inocencia de su pequeño, tomo aire y respondió:
– ¿Pero no sabes, querido hijo, que las napolitanas tienen grasas animales que te suben el colesterol del malo, y azúcares que te convierten en mascota de neumáticos, y conservantes hipernefastos, así como una buena cosecha de cosas inexistentes pero que seguro te hacen daño y te impidan seguir jugando al fútbol, con el consiguiente fracaso vital, anímico y preadolescente, sin nombrar la más que comprobada inclinación al lado oscuro del “frikismo”?. Mejor cambiamos de región… ¿por qué en lugar de una Napolitana no te compro una burkinabé?
– ¿Una “qué” mamá?-
– Una burkinabé, una niña de Burkina Faso, un país de los de África… al fin y al cabo las italianas ya pasaron de moda…”
– Mami… ¿y las burkinabés tienen chocolate?
– No hijo, para nada, aunque por el color se parecen…
– Entonces… no sé si me gustará….
– ¡Claro que si!… ¿no te acuerdas de el pez de colores que te regaló papá hace unos años y que, por un descuido del abuelo, acabó en la taza del váter?.. pues es igual.. sólo que no hay que cambiarles el agua…
– Ya pero a mis amigos les gustaba Martin.. sobre todo cuando nadaba bocabajo…
– Pues esto es mejor.. puedes llevarla a donde quieras, porque las burkinabés son de papel, te la voy a comprar ya verás que bien…-
De la mano se acercan a una dependienta..
– Me hace el favor y me pone unas rodajas de mortadela vegetariana, un paquete de papel higiénico y una burkinabé-
– No nos quedan burkinabés lo siento…-
– ¿Y qué tienen?, buscamos algo exótico y sin grasas.
– ¿Pues nos acaban de llegar unas etíopes la mar de delgaditas?-
– Oye pues ponme un par… que igual este fin de semana tenemos plan en el club de golf y nunca se sabe cuando vas a necesitar una etíope. ¿Salen buenas?
– ¡Buenísimas!, sonrientes y un dibujo al trimestre
– ¡Haberlo dicho antes!.. ponme tres, y una ruandesa de las de ahí.. ¡ahh!.. ¿tienes saharauis?
– Algo nos queda…
– Pues ponme uno que tenemos a una progre en el club que le va a encantar.
– Pues aquí los tienes… ¿te los envuelvo para regalo o te los llevas puestos?
– Mételos ahí con la mortadela… pero que no se manchen mucho que luego no podemos enseñarlos.
La madre paga, la dependienta sonríe… y el niño cabizbajo se lamenta de no haber pedido una palmera de chocolate….
8 febrero, 2007 at 1:39 pm
Triste mercado, triste pero real…
Pobre niño, él que solo quería una golsina!
8 febrero, 2007 at 1:40 pm
Fe de erratas: golosina 😀
13 febrero, 2007 at 7:57 pm
completamente de acuerdo con la crítica…