Era la más hermosa del lugar. Siempre sabía que vestido ponerse en cada ocasión. Rojo, amarillo, naranja para la primavera; algo tostado para el verano; el marrón venía muy bien en el otoño y en el invierno se recogía en mantos blancos, inmaculados. Decían que era sabia, que todo lo que hacía tenía un porqué, que nada era dejado al azar. Y la llamaban madre, porque amaba con toda su alma a todos sus hijos, a todas sus hijas…

Pero un día llegó el hombre e intentó controlarla. Puso freno a su libertad, la golpeaba y violaba, se sentía sucia, lloraba… Intentó defenderse pero sólo ganaba pequeñas batallas y terminó volviéndose loca, incontrolada, agresiva incluso con sus criaturas….

La llamaban Naturaleza