Cinco años a la vista para estudiar una carrera resultan un siglo para aquel que no pretende morir un uno de octubre para resucitar el 7 de julio con la edad engrosada por el tiempo. En ocasiones me pregunto, ¿cuál es la clave del éxito?, y pronto me respondo, la entrega… Pero ¿Qué sucede cuando uno no tiene intención de alejarse de lo que le interesa, de olvidar que es enamorarse, de olvidar causas por las que luchas, de cerrar las puertas al que sufre, de dejar de ser persona mientras se sumerge en la historia, las ciencias, las leyes o los nuevos métodos de cartografía?

¿De véras estamos formándonos o simplemente

metemos datos en nuestras (limitadas) cabezas?