Llorar no es efectivo a estas alturas, ni gritar, ni dejarme el hígado en el bar de la esquina… Aún no he probado dedicarme al terrorismo profesional pero probablemente mi conciencia no me lo permitiría.
Tal vez opte por hacerme el malo y ser muy bueno, o hacerme el bueno y ser muy malo o, que coño, ser un buen malo, más malo que los que los buenos que se hacen los malos para ser mejores.
Puede que experimente con las pastillas en forma de balón, con la hierba de «Granja» o con unas filas en forma de tetas de silicona….
O mejor aún, puede que me de por probar todas las clases de suicidio, disfrutar de un chupito de cianuro de cianuro mientras me corto las venas, sintiendo en mi cara la dulce brisa que supone una caida libre desde el tercero.
Creo que nada me resultaría efectivo…
… por algo soy un «desencajado»