Sintiendo el desequilibrio confiado que invade cada poro de esta piel semi-rosada, cada vez que me pierdo en cada blanco de tu sonrisa, afirmo, cautivo y desarmado, que me tienes hasta las manos.
Capacidad iracunda esta de levantarme en la escala de la alegría. Cuestionarme la vida y criticar a la consciencia. Pilares rotos a costa de mordiscos en la cadera.
Orgullo compartido. Ganas de vos. Deseo de viajes interminables a territorios conocidos y no tanto, poder soñar juntas, abrazarte fuerte.
El silencio es dolor en la distancia. Y la amargura. Celos escondidos en la esquina húmeda de la calle de atrás. Te quiero, así de claro. El camino nos lleva a a mañana, y yo, contigo, a este misterio en el que todo es posible.