Desterrado, entre las sábanas del viaje, entre camas parentales, hacia sueños solitarios.

Desplazado, del perfume de tus labios, del camino solidario, de calor de un buen café.
Emigrado, a dormir sin compañía, compartiendo la salida, y el sofá ya no está frío.
Añorando, la sonrisa que me mira,  ese pelo que me alivia, esos besos en mi piel.