No es un amor de ayer, de mariposas, de paseos nocturnos.
No sólo.
No es un amor de pasión, de tocar el cielo, de jadeo en la mañana.
No sólo.
No es un amor de mirada perdida, de chispa en los dedos.
No sólo.

Es también un amor que empuja al mañana, que fortalece.
Es un amor para aprender, crecer en la tormenta.
Es un amor de vida, y de comprender la muerte.
Es este un amor de revolución y espera, sólo para valientes.