Amanecí en un cuarto con ventana, con la dulce resaca de jarras rojas, notas robadas al piano escondido en el fondo de una calle que parecía no llevar a ningún lado y vasos rotos por acercar labios.
Desperté pero seguí soñando un día más, dejándome comer por el vértigo de la ciudad, compartiendo la soledad del que se abre paso entre la gente, atravesando almas y sonrisas, del que se traga la mirada y se entristece en cada boca de metro…
Saludamos a mi estrella, hacía tiempo que no me sonreía; hicimos ochos en el aire de un lugar llamado libertad; compartimos miradas con sabor a menta y a violetas; nos amamos escondidos entre los pliegos de un dos por uno y escuché a mi corazón en un Si mayor mal sostenido.
Soñamos y eso es lo bonito. En la calle de la ciudad del vértigo llovía y llovía entre nosotros bajo el techo de un confesionario con exceso de luz… Hoy ya ha salido el sol, estaba seco pero yo seguía empapado. Despertar siempre ha sido duro, pero amar y olvidarlo es casi imposible.
19 febrero, 2006 at 10:10 pm
Pues si, despertar es jodido sobre todo cuando soñamos con lo que queremos… olvidar que se ha amado… imposible.
Besos
20 febrero, 2006 at 4:41 pm
Sólo sueño? o algo de realidad?
Un saludo polizón 😉
20 febrero, 2006 at 8:58 pm
yo estoy con varo seguro que lo has soñado??? Por cierto, eso que le has dicho a bita por olvidarse del polizon lo he subsanado yo en mi blog pasate. Falo
21 febrero, 2006 at 12:08 am
ains…este polizon… sigue soñando asi y gracias por haberte colado en Madrid, un placer pasar unos momentos contigo!!
besitos!!