Y desde acá, desde esta trinchera vacía, te siento cerca.
En el calor de la sábana.
En la ensalada a la espera.
En la marca en la pared
(propiedad privada)
Y acá, al cerrar los ojos, te sigo viendo.
Con la sonrisa eterna.
Los ojos traviesos.
Las manos que agarran.
(y ojalá nunca soltaran).
Y acá, en estas paredes, aún te siento.
Los labios estrellándose.
La espalda en tensión.
Los mordiscos salvajes
(en partes poco nobles)
Y acá, en la almohada, te escucho.
Soltando las tripas.
Corazón contento.
Soltar un “te amo”
Apretarte fuerte.
Echarte de menos
(y seguir soñándote).