Te la llevaste, noche.
Arrastraste su pelo hasta la almohada incorrecta.
Dirigiste la mirada demasiado hacia el sur.
Dejaste que las palabras se las lleve el viento.

Te la llevaste, noche.
Me dejaste perdido en mundos infames.
Desarmado ante un futuro incierto.
Sin aire en una atmósfera de vacío.

Te la llevaste, noche.
Y aunque sé que camino al precipicio,
espero impaciente ese momento,
en el que vos, noche, la devuelvas,
y conviertas por fin, el frío en fuego.